Crear no es pensar.

Una idea forma parte de un mundo parecido al de los sueños. No elegimos qué soñar. Ellos nos eligen.

Así, un creativo se convierte en instrumento de la idea, un canal de paso. Si la fuerzas, la idea se desvanece, vuelve al mundo sutil de las conexiones invisibles entre las cosas.

Pero si permites que simplemente pase a través de ti… aparece. Ya la tienes. O mejor dicho, ella te tiene a ti.